En la teología Karl Rahner hace del "existencial sobrenatural" el centro de su reflexión, por ello, si queremos ver qué nos dice la teología con respecto al ser humano como espíritu finito con apertura a lo infinito, debemos acercarnos a este gran teólogo, cuya aportación tuvo grandes consecuencias, aportes y críticas.
¿Quién es el hombre para Rahner? es un ser trascendente que se dirige a Dios Por lo cual al hombre sólo lo podemos entender a partir de la realidad
de Dios. Y
a su vez, la realidad de Dios se comprende, o se hace accesible, únicamente
desde el hombre, pues el hombre es el único ente que se cuestiona sobre su
propia realidad, sobre sus mismos orígenes y sus fundamentos. "Su teología es totalmente antropológica, porque concibe al hombre como un ser de absoluta trascendencia hacia Dios" (Guillermo, 2001, p.24) En otras palabras, para Rahner la pregunta teológica parte del hombre.
El hombre siempre se sabe abierto a una
mayor plenitud, a nuevas realizaciones. Así, “apertura” se dice del hombre
que por naturaleza y gracia está esencialmente obligado a mantenerse abierto a
un porvenir siempre mayor, y que por tanto pertenece a la definición de su
esencia. Un ejemplo claro de esta afirmación es el fenómeno religiosa presente en todas la culturas, el ser humano por naturaleza es un ser abierto al infinito.
Si la teología de Rahner parte del
hombre en cuanto orientado a Dios es una teología ascendente. Lo cual no
significa, obviamente, deducir la revelación desde el hombre, sino reflexionar
sobre las condiciones del hombre que posibilitan la revelación. Pues por razón
de su trascendencia, el hombre es el ser que siempre está abocado a Dios. Con lo que Rahner sostiene que “ninguna teología puede afirmar
nada acerca de Dios sin decir ya en eso mismo siempre algo acerca del hombre, y
viceversa” (Guillermo, 2001, p.24). Por ello propone el método antropológico trascendental cuya finalidad "es tratar de poner en claro que el
saber y el conocimiento, las experiencias y el actuar del hombre, no serían
posibles si únicamente poseyéramos las experiencias de nuestra existencia de
cada día. Hay en el hombre algo más, un “a priori”, que le permite antes
que otra cosa, experimentarse a sí mismo" (Guillermo, 2001, p.24).
El ser humano siempre a estado llamado a la participación de la vida divina, por ello lo podemos definir como un "existencial sobrenatural", condición que fue dada por pura bondad de Dios, es don gratuito de su gracia, que llama al ser humano a la visión beatífica, a descubrirle mediante la revelación. Todo la existencia del ser humano tiende a Dios como a su fin último.
El existencial sobrenatural da una respuesta de sentido a los sinsentidos del ser humano; "pues ayuda a que el hombre, en
crisis, vea su mundo exterior e interior como una unidad indisoluble, en donde
preguntar por el exterior no deja de ser al mismo tiempo una pregunta por sí
mismo del hombre, como espíritu limitado abierto ilimitadamente hacia algo
mayor, en donde ese “mayor” no es algo extraño en él sino lo que precisamente
le da el sentido óntico en el aquí de su existencia y para un iluminar su
propio camino" (Guillermo, 2001, p.24)
Frases que nos pueden ayudar a la reflexión, y que puedes compartir tu parecer en los comentarios:
Bibliografía
Guillermo, J. (2001). El existencial sobrenatural de Karl Rahner en la Teología Católica Actual. Universidad Francisco Marroquín. [Tesis]. Recuperado de http://www.tesis.ufm.edu/teologia/66919/tesis.htm




Buenos días compañera María
ResponderBorrarCon respecto a la frase que menciona: "Adicto de Dios, el hombre lo buscará incluso allá donde intente no buscarlo", considero que como seres humanos estamos llamados a seguir el camino de Dios por medio de las enseñanzas de Jesús, con el fin de cumplir la misión cómo lo es servir desde el amor a los demás. Siempre en algún momento de nuestra vida llegamos a la conclusión de buscar a nuestro creador, llegar a conocerlo, de sentirlo cerca y presente en nuestra vida y eso es exactamente lo que Jesús quiere que lo busquemos que vivamos teniéndolo a él presente; así se expone en la encíclica Veritatis Splendor (No 20) 20. Jesús pide que le sigan y le imiten en el camino del amor, de un amor que se da totalmente a los hermanos por amor de Dios: «Éste es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado» (Jn 15, 12). Este «como» exige la imitación de Jesús, la imitación de su amor, cuyo signo es el lavatorio de los pies: «Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros» (Jn 13, 14-15). El modo de actuar de Jesús y sus palabras, sus acciones y sus preceptos constituyen la regla moral de la vida cristiana. En efecto, estas acciones suyas y, de modo particular, el acto supremo de su pasión y muerte en la cruz, son la revelación viva de su amor al Padre y a los hombres. Éste es el amor que Jesús pide que imiten cuantos le siguen. Es el mandamiento «nuevo»: «Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros» (Jn 13, 34-35).
Gracias Andrea por tu comentario... sin lugar a dudas, nuestra vocación es vivir en comunión con Él, de ahí que le busquemos, que deseemos algo que va más allá de nosotros y de la realidad.
BorrarSaludos, definitivamente siempre he creído que la capacidad del ser humano a trascender es la que nos lleva a elevarnos en el sentido de una búsqueda constante de ser mejores, ser buenos, de buscar nuestros sueños, con esto quiero dar una idea que siempre he tenido, no sé si es correcta. Pero por ejemplo desde la Educación Religiosa es importante nunca olvidar que este sentido de trascender es necesario para que los niños y adolescentes no apaguen sus sueños, el querer buscar ser siempre mejores pero sin dejar a Dios de lado que logren comprender que todo hecho desde Él nos hace plenos y que también logren comprender que esta sed del infinito es porque nos lleva a buscarle.
ResponderBorrarComo estudiante y docente de educación religiosa concuerdo contigo Adrián, y creo que este debe ser el eje que acompañe nuestras praxis como docentes. Decimos que queremos formar de manera holística a la persona, para ello debemos también cultivar la dimensión trascendental, espiritual, religiosa del ser humano, que le permite abrirse a la relación con la comunidad humana, con la historia, con la naturaleza y como Dios origen y fundamento de su realidad.
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