¿Qué nos dicen las ciencias auxiliares sobre la dimensión trascendental de la persona?

     Una de las finalidades del ser humano es llegar a alcanzar su realización personal, propia de su naturaleza, la cual es  inmanente y trascendente, material y espiritual. Ortega y Gasset describe al ser humano como “un centauro ontológico, mitad de él sumido en la materia, mitad de él tendiendo hacia lo alto", haciéndonos ver la necesidad de este por algo o alguien que le sobrepasa, aún los no creyentes, sienten la necesidad de realización únicamente en el ámbito material, no dejan de reconocer que su trascendencia en este mundo sólo puede concretarse mediante la huella que deja su espíritu en su paso por la vida: producción intelectual, artística, herencia educativa...etc. 

  Para tener más claro los conceptos de trascendencia e inmanencia, procedo a definirlos: Transcendencia (trans-scendere pasar mas alla, saltar del otro lado) significa, fundamental y primariamente, el hecho o la posibilidad de "sobrepasar algo". Es un termino relativo, porque sobrepasar exige siempre los dos términos: el sujeto que sobrepasa y aquello que se sobrepasa. E inmanencia (manere in = permanecer en, estar en, quedar en o dentro) señala dos términos que relaciona: aquello que esta y aquello en que está.  

    Ante esta realidad trascendental e inmanente del ser humano y partiendo de una concepción holística, preguntemos a las ciencias auxiliares ¿Qué nos pueden decir de la dimensión trascendental de la persona?, para ello, mencionaré de forma breve algunos algunas ideas de varias disciplinas, como la psicología,  la biología, la filosofía, sociología, sobre su concepción trascendental del ser humano. 

     La psicología nos dice que las "fortalezas trascendentales como la espiritualidad, la belleza, la gratitud, la bondad, la esperanza, y el humor, tienen efectos positivos sobre el bienestar de la persona" (Martínez, 2006).  Quiere decir, que la psicología ve en la dimensión trascendental de la persona, un elemento indispensable para la autorrealización,  el bienestar psicológico y una vida más plena del ser humano. Además, 

     Karl Jaspers, filósofo, psiquiatra, médico, nos dice que la posibilidad que tiene el hombre de abrirse  a la trascendencia es a partir de su finitud, al decir que

"La finitud como estigma de la condición de criatura es nota que el hombre tiene en común con todas las existencias que él ve en derredor suyo. Mas su finitud humana no es susceptible de cerrarse como llega a cerrarse toda existencia animal. Todo animal es acabado, tiene en su limitación también su consumación con el ciclo siempre repetido de lo viviente. Sólo es entregado al acaecer natural que todo vuelve a fundirlo y todo vuelve a producirlo. Sólo al hombre lleva su finitud a la historia, y sólo en ella quiere devenir lo que él puede ser. La imposibilidad de cerrarse es un signo de su libertad. " (Schmidt, 2012, p.61)  

   A nivel antropológico social, es un hecho que el ser humano es la única criatura capaz de ponerse en relación y de auto comunicarse con otra persona, de descubrir en el tú el yo personal, es una necesidad y por esta misma razón, es capaz de ir más allá y fomentar el bien común, la protección del más débil y desamparado, la moralidad y religiosidad según las propias creencias, de festejar el logro de los demás. El ser humano es un yo que alcanza su culmen en la comunicación con el tú, partiendo de esta estructura interpersonal, descubrimos en la persona la apertura a su exigencia radical de un Tú Absoluto. 

  

                                                   

   El humanismo renacentista no niega la trascendencia, a pesar que está marcada por filósofos como Descartes que ponen en duda todo aquello que no evidencia a la sentidos, o Kant que plantea que la persona es un fin en sí misma. Esto cambiará con el humanismo moderno, que propone una especie de humanismo materialista, en el que no solamente se rechaza la espiritualidad esencial al ser humano, sino que también, se asegura la muerte de Dios y por lo mismo de todas las religiones frente al avance arrollador de la ciencia, como única vía de explicación de la existencia del universo y de la vida humana, entre sus precursores tenemos a Rousseau, Comte, Marx, Nietzsche, Sartre..etc.

    Una visión trascendente de persona, la concibe como merecedora de respeto y amor, simplemente por ser un fin en sí misma, no un medio ni un instrumento de otros. Pero, ser un fin en sí misma, supone en la persona necesariamente la trascendencia, porque nada inmanente es un fin en sí mismo. En esto consisten realmente los derechos humanos, tan defendidos en nuestra contemporaneidad. Toda acción humana que ignore la dignidad de cada persona y su dimensión trascendente, está condenada a la incomprensión de lo humano y, por consecuencia, a la deshumanización de un mundo que necesita, más que nunca, la vivencia de valores que hagan de este mundo un lugar mejor en el ámbito personal y social.  

     La persona humana no es ni inmanencia pura ni transcendencia pura, sino una tensión entre la inmanencia y la trascendencia. El punto de partida, el fundamento donde se apoya la persona humana y a donde se ha de buscar toda su construcción personal es la inmanencia. La transcendencia es el complemento esencial de la persona humana. "La tendencia a la transcendencia brota de la inmanencia. Desconocer la inmanencia de la persona humana significa negar el núcleo central de su valor ontológico; negar la trascendencia significa desconocer la esencial indigencia del hombre" (Mankeliunas, p.73) 

Comentarios

  1. María es interesante el tema respeto y amor. Opinare desde el punto de vista y experiencia como exalumno de la Familia Salesiana. Don Bosco en su pedagogía resaltaba mucho sobre el "respeto y Amor" de forma trasparente e inspirado desde la voluntad de Dios diciendo. Amor, porque es importante que los jóvenes descubran que son amados. Dice y subraya Don Bosco, no es suficiente con amarlos. En la cruz del Buen pastor que se nos entrega a los Salesianos cuando hacemos la profesión perpetua, está escrito en italiano “Studia di farte amare” Procura hacerte querer. Cada chico de Don Bosco pensaba que él les quería más que a nadie. Así amaba Don Bosco, sin particularismos.
    Por lo tanto, la pedagogía ayuda al ser humano en expresar su mundo interior en el desarrollo de sus saberes que tiene como criatura racional, sus reflexiones lo estructura de forma con sus técnicas y formas en la manifestacion de su amor, Pinto (2012) en relfexion sobre la Psicología del amor dice: “la tarea específica de la educación a el amor humano – « teniendo en cuenta el progreso de la psicología, de la pedagogía y de la didáctica »” (No. 50).

    ResponderBorrar

Publicar un comentario